Epistola: In Carcere et Vinculis (“De Profundis”)

Autor: Oscar Wilde

A LORD ALFRED DOUGLAS
Prisión de Su Majestad
Reading [Enero-Marzo 1897]

«Querido Bosie:

Tras larga y vana espera, me decido a escribirte por tu bien y por el mío. Me desagrada pensar que he pasado dos largos años de encarcelamiento sin recibir jamás una línea tuya, ni siquiera noticias o al menos un recado, excepto aquellos que me causaron dolor.

Nuestra desdichada y lamentable amistad terminó para mí en la ruina y la infamia pública. Sin embargo el recuerdo de nuestro antiguo afecto me acompaña a menudo, y me resulta muy triste la idea de que odio, amargura y desprecio deban ocupar para siempre el sitio que en mi corazón perteneció una vez al amor…»

La Obra

De Profundis es, sin duda, el texto más íntimo de Oscar Wilde (Dublín, 1854-­Pa­­rís, 1900). En esta larga carta que dirigió desde la cárcel de Reading a su amante lord Alfred Douglas, se revela la parte más ­viva y más honda no sólo de su clara inteligencia sino también de su compleja personalidad humana. De Profundis marca el punto culminante de la vida y fi­losofía personal de su autor y evi­dencia cómo todas las experiencias adquirían para él significado artístico. Wilde, que había luchado por huir tanto del dolor como de la degeneración del espíritu y que había perseguido siempre el placer estético y logrado la máxima brillantez social, tuvo que vivir en los últimos años de su vida el escándalo, la vergüenza de un terrible proceso que lo envió a la cárcel y el desprecio y las burlas de sus múltiples enemigos. Así descubrió por primera vez el significado del dolor, un mundo hasta entonces desconocido para él.

Nota Histórica

Al regreso de un viaje a Argel [enero de 1895] en compañía de Bosie —lord Alfred Douglas, el hijo del marqués de Queensberry y lady Sybil Montgomery—, Wilde encuentra en el club Albermale una tarjeta de Queensberry con siete palabras y una falta de ortografía: «To Oscar Wilde, posing as a somdomite». [“A Oscar Wilde, que alardea de sodomita“].

Nadie ha visto la tarjeta: al no entender lo que decía, el portero tuvo el cuidado de guardarla en un sobre. Sin embargo Wilde demanda por difamación al marqués. Su abogado le pregunta a Wilde si es verdad el cargo; ante la negativa decide tomar el caso. Charles Brookfield, un actor y comediógrafo lleno de envidia y odio gratuito contra Wilde, señala todas las pistas necesarias;  Queensberry cohecha a los testigos que pueden presentar testimonios y obtiene para ellos protección policial.

El juicio comienza el 3 de abril en el Old Bailey. El 6 el marqués logra comprobar que no ha mentido y es declarado inocente. Wilde afirma en el Evening News que a fin de no enfrentar a Douglas con su padre renunció a su única posibilidad de defenderse. Se dicta orden de arresto contra él; sus amigos le piden que salga de Inglaterra pero Wilde se niega a escapar.

…Tampoco es fácil explicar por qué Wilde mintió respecto a su conducta sexual, se arriesgó a un juicio que tenía de antemano perdido y se negó a escapar de Inglaterra cuando se le dieron todas las oportunidades para hacerlo. Sus innumerables biógrafos han propuesto varias hipótesis que van desde la arrogancia, la certeza de que su fama lo haría invulnerable, la presión ejercida por su madre, su orgullo de irlandés frente a los opresores ingleses; hasta el deseo de castigo, la voluntad de terminar su vida con un tercer acto trágico, la aceptación de la fatalidad, el sentimiento de que la mayor grandeza es el fracaso; o simplemente que no tenía otro camino para frenar a Queensberry, quien hubiera hecho escándalos mayores hasta provocar el ostracismo social de un hombre que necesitaba la aprobación de la sociedad para su propia estima. (José Emilio Pacheco)

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