La Isla del Tesoro

Autor: R. L. Stevenson

“El squire Trelawney, el doctor Livesey y algunos otros caballeros me han indicado que ponga por escrito todo lo referente a la Isla del Tesoro, sin omitir detalle, aunque sin mencionar la posición de la isla, ya que todavía en ella quedan riquezas enterradas; y por ello tomo mi pluma en este año de gracia de 17… y mi memoria se remonta al tiempo en que mi padre era dueño de la hostería «Almirante Benbow», y el viejo curtido navegante, con su rostro cruzado por un sablazo, buscó cobijo bajo nuestro techo”

La obra

Stevenson tenía 30 años cuando escribió La isla del tesoro, que comenzó en Braemar, un lugar remoto y ventoso de las Highlands, las Tierras Altas escocesas, en 1881, donde veraneaba con su familia. La lluvia, el frío y el viento eran habituales a pesar de que era verano, y el escritor y sus parientes gastaban el tiempo inventando historias. Mientras Robert Louis empezaba a escribir, su hijastro, Lloyd Osbourne, de doce años, hilvanaba las coordenadas y los paisajes del mapa de la isla: la Isla del Esqueleto, la Colina del Catalejo, las tres Cruces Rojas… Stevenson escribía y toda la familia aportaba sus sugerencias: «¡Nada de mujeres», dijo Lloyd; «Yo dispondré el contenido del cofre de Bill Bones», apuntó el padre del novelista. Pronto, los primeros capítulos, de la mano de un amigo, viajaron camino de la sede de la revista juvenil «Young Folks» («Jóvenes amigos») y empezaron a publicarse. Stevenson, enfermo de los bronquios, tuvo que retirarse a la localidad de Davos en Suiza, pero pronto se recuperó y terminó la historia, que no causó gran sensación en la revista ni en sus lectores. Sin embargo, editada en libro, esas páginas se hicieron inmortales, ajenas ya al óxido del tiempo, aclamadas por el público y la crítica.

Algunas opiniones

«La narración más pura que conozco, la que reúne con perfección más singular lo iniciático y lo épico, las sombras de la violencia y lo macabro con el fulgor incomparable de la audacia victoriosa, el perfume de la aventura marinera —que siempre es la aventura más perfecta, la aventura absoluta— con la sutil complejidad de la primera y decisiva elección moral, en una palabra, la historia más hermosa que jamás me han contado es La isla del tesoro». (Fernando Savater, “La infancia recuperada”).

«Robert Louis Stevenson, digámoslo una vez más, es el mejor contador de historias de la literatura moderna… Stevenson no es un escritor psicologista o interiorista, no penetra en las almas de sus personajes como lo hace su admirado amigo Henry James, sino que lo fía todo al sentido de la historia, a la mirada capaz de descubrir siempre lo significante y al expeditivo uso de la palabra precisa. Como buen narrador, observa desde afuera, desde la acción, todas las señales que ordenan la historia que nos quiere contar; es la historia la que contiene y expone el sentido…. La llave de la literatura de Stevenson es el estilo, que él mismo define así: “una telaraña, una pauta a la vez sensorial y lógica, una trama elegante y fecunda (…) ese es el fundamento del arte de escribir”». (José María Guelbenzu)

Adaptaciones cinematográficas

Hubo una experiencia pionera en cine mudo que se perdió en el silencio en los albores del siglo XX, cuando ni el loro contaba con voz.

La primera adaptación cinematográfica la realizó Victor Fleming en 1934, con Wallace Beery en el papel de John Silver, y Jackie Cooper como Jim Hawkins.

Un cierto consenso entre críticos e historiadores señala que la mejor película sobre el relato stevensoniano es la realizada por Byron Haskin en 1950, con Robert Newton en el papel de John Silver.

Hay una versión española que produce Andrés Vicente Gómez en 1972 plagada de rarezas, desde que empieza con dos directores, cinco países en coproducción y hasta seis guionistas. Orson Welles imprime su sello en el papel de Silver con un sombrero de chiringuitero, quizá como homenaje a la playa de El Sombrerico (Mojácar, Almería) en la que se rodó.

De todas las versiones que se han hecho una de las mejores es la que dirigió en 1990 el hijo de Charlton Heston, Fraser Clarke Heston, en un afortunado debut, con su padre en el papel de John Silver y Christian Bale como el joven Jim.

PRIMERA PARTE:

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SEGUNDA PARTE:

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TERCERA PARTE:

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