La Leyenda del Santo Bebedor

Autor: Joseph Roth

“Un atardecer de la primavera de 1934, un caballero de edad madura descendía por las escalinatas de piedra que, desde uno de los puentes sobre el Sena, conducen a la orilla. Como sabrá casi todo el mundo, aunque la ocasión merece rememorar este hecho en la mente del lector, allí suelen dormir, o, mejor dicho, acampar los clochards de París…”

El argumento

El clochard Andreas Kartak, originario como Joseph Roth de las provincias orientales del Imperio austrohúngaro, encuentra una noche, bajo los puentes del Sena, un enigmático desconocido que le ofrece doscientos francos. El clochard, que tiene un puntilloso sentido del honor, en principio no quiere aceptarlos, porque sabe que nunca podrá devolverlos. El desconocido le sugiere restituirlos, cuando pueda, a la santa Teresita de Lisieux de la iglesia de Sainte Marie des Batignolles. Desde este momento, la vida del clochard es un continuo acercarse y perderse en el camino hacia la iglesia, para cumplir su imposible compromiso.

Es como si el clochard deseara una sola cosa en su vida –devolver aquel dinero– y, al mismo tiempo, no esperase sino ser desviado por innumerables absentas, por mujeres casualmente encontradas, por viejos amigos que reaparecen como comparsas fantasmales. Toda la desgarrada dispersión de la vida de Roth –y en especial de los últimos años, cuando, también en París, encontraba una suprema, última lucidez en el alcohol– se transparenta en esta imagen de un hombre ya tranquilamente ajeno a cualquier sociedad, visitado por jirones de recuerdos, generosamente disponible respecto a todo lo que le sale al paso y, en secreto, fiel a un único y aparentemente inútil voto.

Asimismo, este texto –como señala Carlos Barral– es un apólogo sobre la sacralidad del vino: «De cómo el vino transforma el mundo, cambia sus leyes, todas incluso la virtud de los santos, para hacerlo habitable y agradable a los que creen en él.»

Algunas opiniones

La leyenda del Santo Bebedor, fue publicada por primera vez en 1939, pocos meses después de la muerte de Roth, exiliado en París, y puede ser considerada, por muchos motivos, su testamento, la parábola transparente y misteriosa que encierra la cifra de su autor, hoy redescubierto como uno de los más extraordinarios narradores del siglo.

El relato es la crónica de una derrota anunciada, de la caída en la ignominia del ser humano, de las garras inescrutables de la adicción. Al igual que su creador, Karstak se ve arrastrado por las circunstancias, y el único recodo de su alma que queda en pie es su honradez, una honradez que finalmente también sucumbirá a la tentación. Roth se sabe perdido, más allá de toda salvación, y por eso su personaje sólo puede tener un final. En más de un sentido, su periplo por París en su misión de restitución de la deuda que le reconcome termina recordando al recorrido también etílico de Max Estrella en ‘Luces de bohemia’, que evocaba al miembro de la “santa bohemia” Alejandro Sawa.

“Así soy realmente: maligno, borracho, pero lúcido”. Esta cita del propio Joseph Roth, poco antes de su muerte, puede resumir muy bien el espíritu del libro: el retrato de los bajos fondos del alma humana, de la negación fatídica de la redención, la crónica, como hemos dicho, de un deseo imposible de cumplir.

Adaptaciones cinematográficas

La leggenda del santo bevitore”, dirigida en 1988 por Ermanno Olmi, con Rutger Hauer, Anthony Quayle, Sandrine Dumas y Dominique Pinon. Premio León de Oro en el Festival de Venecia en 1988.

Descargar archivo

 

Si le gusta el contenido de esta página y quiere contribuir a su mantenimiento, cualquier aportación será bien recibida.

donate button
Please choose the donation payment system