Las Babas del Diablo

Autor: Julio Cortázar

«Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada. Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos…

Puestos a contar, si se pudiera ir a beber un bock por ahí y que la máquina siguiera sola (porque escribo a máquina), sería la perfección. Y no es un modo de decir…»

La obra

“Las babas del diablo” forma parte del libro de cuentos que, con el título de “Las armas secretas”, publicó Cortázar en 1959.

«Cuando escribí eso que ahora se llama “Blow up” —”Las babas del diablo”— yo no tenía la menor idea de lo que iba a suceder al final. Yo partí del principio de ese hombre que saca una foto y luego, cuando mira la foto, hay algo que es diferente de todo el contexto que él había vivido, y entonces empieza a darse cuenta de que las cosas no son tan fácilmente explicables. El estaba convencido de haber visto A, B, C, y D y luego, cuando hace la ampliación, cuando hace el “blow up”, descubre que no hay A, B, C, D sino que hay X, Y y Z. Pero lo que yo no sabía era que esa foto iba a empezar a moverse y que esa foto iba a crear un nuevo plano de realidad a la que él asiste y de la cual es víctima finalmente. Entonces, cuando yo terminé ese cuento, fui el primer sorprendido». (Julio Cortázar en “Cortázar por Cortázar”, Evelyn Picon Garfield. Ed. Universidad Veracruzana, 1978)

Algunas opiniones

«En cuanto a “Las babas del diablo”, en realidad su verdadero tema no es una historia de una fotografía tomada en algún rincón de París, sino el de la creación poética. La perplejidad del escritor obedece a dos razones; por un lado, el escritor no acierta a imaginar las claves narrativas (punto de vista, etc.) que le permitan expresar adecuadamente el conflicto. Por otro, ni siquiera tiene una idea clara acerca del sentido de lo que se propone relatar. La escritura es, en consecuencia, heterodoxa, porque el escritor procede por tanteo, tan pronto ensayando un método como cualquier otro, dejándose llevar por alguna oscura intuición. Pero eso no es todo. Cuando Michel, una vez revelada la fotografía, contempla una ampliación, dentro de ella el tiempo no se ha detenido. Michel ha coagulado el instante pero éste conserva su dinamismo, su virtualidad, intactos. De repente Michel queda excluido y son los personajes de la ampliación quienes dan una versión distinta de la historia. Michel interviene y restablece un precario equilibrio, pero éste puede romperse en cualquier momento. Michel no es más ni menos real que los personajes de la fotografía. Todos forman parte de una nueva realidad —o irrealidad— conjurada por la obra de arte. Todos están en el umbral de una nueva dimensión de lo real, en la que acecha la locura.» (“Julio Cortázar o la Crítica de la Razón Pragmática”, Juan Carlos Curutchet, Editora Nacional, 1972)

«En el cuento “Las babas del diablo”, Cortázar empieza a enfrentarse con las posibilidades del lenguaje, de las perspectivas desde las que se puede contar. El problema de escribir que aparecerá de lleno en Rayuela empieza a esbozarse en “Las babas del diablo.”» (Evelyn Picon Garfield)

«…este cuento anuncia una actitud que preside la obra de Cortázar: la de emprender cada obra como aventura de entendimiento, esgrimir lo fantástico (o lo insólito) como arma secreta que amenace y aun derribe las fronteras de la realidad consabida… como indagación liberadora…» (Carlos Albarracín, “Literatura y realidad en las Babas del Diablo”)

Adaptaciones cinematográficas

En 1966 Michelangelo Antonioni se inspiró en este cuento de Cortázar para dirigir la película “Blow up”, con David Hemmings en el papel principal.

Del relato original sólo tomó Antonioni la idea de la ampliación fotográfica, en cuya impresión aparece un suceso misterioso y sólo registrado por la cámara. El sentido que adquiría en el cuento y la trama de éste desaparecen completamente para seguir un camino propio, sin duda original. Por tanto, “Blow up” (que en España se tituló “Deseo de una mañana de verano”) no contiene nada del mundo de Cortázar.

El mismo Antonioni hizo constar en la edición de su libreto que el relato de Cortázar sólo le interesó como punto de partida: «La idea de “Blow up” me vino al leer un breve relato de Julio Cortázar. No me interesaba tanto el argumento como el mecanismo de las fotografías. Descarté aquél y escribí uno nuevo, en el que el mecanismo asumía un peso y un significado diversos.»

El título en inglés “Blow up” significa la explosión de una burbuja, aunque se entiende en la jerga fotográfica como una gran ampliación durante el revelado de una foto.

Fue premiada en 1966 con la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes.

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