un sueño realizado

Un sueño realizado

Autor: Juan Carlos Onetti

«La broma la había inventado Blanes; venía a mi despacho —en los tiempos en que yo tenía despacho y al café cuando las cosas iban mal y había dejado de tenerlo— y parado sobre la alfombra, con un puño apoyado sobre el escritorio, la corbata de lindos colores sujeta a la camisa con un broche de oro y aquella cabeza —cuadrada, afeitada, con ojos oscuros que no podían sostener la atención más de un minuto y se aflojaban enseguida»

 

La obra

«Un sueño realizado» fue publicado en el periódico La Nación, en Buenos Aires, el 6 de julio de 1941. Este relato no está relacionado con la saga de Santa María que Onetti fabulará años después; algo, sin embargo, de sus grises personajes y el ambiente desmantelado de sus lugares recuerdan a El astillero.

En el relato, una mujer encarga a Langman, empresario y director de una miserable compañía teatral de provincias, una representación única en la cual se escenificará un sueño que ella tuvo. El relato se articula sobre dos escenas centrales: la demanda de la representación teatral del sueño y su efectiva escenificación.

Un sueño escueto y enigmático también para la mujer: dos coches se cruzan en la calle, dos mujeres y un hombre. Una de las mujeres entrega una jarra de cerveza a un hombre al otro lado de la calle. Mientras, la mujer sentada en la otra acera —protagonista del relato— teme que el hombre sea arrollado por los coches. El hombre cruza a su lado y le acaricia el pelo.

El relato desenreda su trama a partir de una voz masculina, la de Langman, quien interpreta los hechos y las motivaciones de la mujer adelantando conjeturas sobre ella. El hilo de la narración incluye tanto los desvelos, amarguras y fracasos personales del director-empresario como su incapacidad para comprender o explicar el «absurdo» deseo de la mujer que pretende revivir el sueño en la realidad.

 

Algunas opiniones

El teatro es un continente reiterado en la narrativa onettiana, numerosas escenas protagonizadas por mujeres proliferan en sus relatos: mujeres que representan papeles, cantan, declaman, posan, se hacen ver, como si el juego de máscaras y disfraces fuera determinante para definir lo femenino. A menudo los narradores onettianos siguen ese juego intentando desentrañar el enigma de una subjetividad que interrogan sin llegar a comprender su sentido.

El espacio de la representación teatral en Onetti aparece, entonces, como una pregunta sobre el mundo de las mujeres, en el que los hombres se preguntan ¿Por qué esta farsa entre los sexos? ¿Tiene que ver con el fingimiento y el engaño? ¿Dice algo de la verdad? ¿Tiene que ver con el deseo o con el saber de las mujeres?

Hay un cuento de Onetti donde lo teatral es un modo privilegiado de indagación del «oscuro continente» femenino: «Un sueño realizado»….

«Un sueño realizado»: La máscara y la muerte». Por Sonia Mattalia (Catedrática de Literatura Hispanoamericana, Universitat de València.)

 

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